Y por fin llegaron todas esas cosas, hoy miro a mi alrededor y veo mi casa, el amor de mi vida (que pronto será mi marido jeje) mi hija y mi perro (no menos importante), mi trabajo, mis compañeras, mis amigos, mis padres y mi hermana.
Mientras observo todo esto que me rodea, siento una sensación muy extraña, que no había sentido hasta ahora, una sensación agridulce, siento que no necesito nada más para ser feliz, que cada uno de esos elemento forman el puzzle de mi felicidad, por supuesto, esta es la parte dulce, y la parte agria es el miedo que me provoca perder alguna de esas piezas y tener incompleta esa felicidad.
Podría "soportar" que me fallara el trabajo (aunque me complicara mucho las cosas) mis compañeras... pero nunca podría soportar perder a mi hermana por ejemplo, solo con pensarlo se me anuda la garganta, perder a mis padres, o perder a Carlos (por supuesto a Gemma ni la nombro, porque perderla a ella no acabaría con mi felicidad, acabaría con mi vida).
Sólo le pido a la vida que ya que me ha dado la posibilidad de probar lo que se siente siendo feliz, me permita seguir saboreándola por muchísimos años.


=)
No hay comentarios:
Publicar un comentario