lunes, 11 de julio de 2011

Nada más

Parece mentira pero ya hace 9 meses que somos una familia.. es increíble lo rápido que pasa el tiempo.Todavía recuerdo mis días de instituto, sentada en aquel banco en la puerta al terminar de comer haciendo tiempo hasta la primera clase de la tarde... fumando(todavía a escondidas) y esperando desesperadamente que terminase el curso. Parece que han pasado dos días desde aquello, y mirando atrás han pasado la friolera de 13 años, en los que he reído, he llorado, he deseado acelerar mi vida, y que me pasaran muchas cosas que por supuesto no me correspondían todavía.

Y por fin llegaron todas esas cosas, hoy miro a mi alrededor y veo mi casa, el amor de mi vida (que pronto será mi marido jeje) mi hija y mi perro (no menos importante), mi trabajo, mis compañeras, mis amigos, mis padres y mi hermana.
Mientras observo todo esto que me rodea, siento una sensación muy extraña, que no había sentido hasta ahora, una sensación agridulce, siento que no necesito nada más para ser feliz, que cada uno de esos elemento forman el puzzle de mi felicidad, por supuesto, esta es la parte dulce, y la parte agria es el miedo que me provoca perder alguna de esas piezas y tener incompleta esa felicidad.
Podría "soportar" que me fallara el trabajo (aunque me complicara mucho las cosas) mis compañeras... pero nunca podría soportar perder a mi hermana por ejemplo, solo con pensarlo se me anuda la garganta, perder a mis padres, o perder a Carlos (por supuesto a Gemma ni la nombro, porque perderla a ella no acabaría con mi felicidad, acabaría con mi vida).

Sólo le pido a la vida que ya que me ha dado la posibilidad de probar lo que se siente siendo feliz, me permita seguir saboreándola por muchísimos años.






=)

sábado, 26 de marzo de 2011

Va por tí!

Bueno, como no, hoy día de mi cumpleaños, alguien me ha hecho llorar, es la misma persona que lo hace todos los años, desde que cumplí lo 15 (y este año he cumplido 30) hay una persona que consigue felicitarme de una manera tan especial que me hace terminar sonándome los mocos y pensando en lo afortunada que soy de tenerla a mi alrededor.

Pues si mari, sabes de sobra que esa eres tú, y aunque yo ahora intente contestarte y decirte todo lo que siento y todo lo que me has hecho sentir con tu felicitación, me da la sensación de que no voy a ser capaz de decirte ni el 2% de todo lo que siento y te quiero decir, pero mira, esta cabecita maravillosa que tengo, que cuando más necesito que se ponga en marcha, más se empeña en decirle a mi cerebro "hazla llorar, hazla llorar..." y aquí estoy con los ojos como dos tomates intentando decirte lo mucho que te quiero mari (es una situación un poco surrealista).

Además de hacerme llorar, todos los años me haces recordar todo lo que hemos vivido juntas, los grandes momentos y los no tan grandes, en los que siempre, fuera el día o la hora que fuera, he sabido que podía marcar tu número de teléfono, y llorar hasta no poder articular palabra por que siempre ibas a estar ahí, y la única vez que decidí no hacerlo, que decidí apartarte de mi vida, sabes que fue por no hacerte daño, porque no quería que nadie pagara los errores que yo había cometido y porque no quería que entraras conmigo en el callejón en el que me había metido, y del que tenía muy claro que cuando saliera lo primero que iba a hacer era ir a buscarte, para pedirte perdón y darte todas las explicaciones que sabía de antemano que merecías (y que no me ibas a pedir). Por supuesto, una vez salí de aquel callejón, a la salida estabas tú esperándome sin preguntar, y sin reprochar nunca nada. Esa es una de las cosas que quiero decirte que creo que no te he dicho nunca, ahí, en ese momento, en ese justo instante, cuando regresé con las orejas agachadas pidiendo perdón, supe que estarías a mi lado el resto de mi vida, y ahí decidí que había encontrado a la persona a la que podía bautizar como "mi más mejor amiga" no tendré años en esta vida para agradecerte aquello, agradecerte haberme dado la oportunidad de empezar de cero mi vida, sin necesidad de volver la vista atrás.

Seguramente, con la de días que tiene el año, este precisamente a lo mejor no es el mejor para contarte todo este rollo, pero me ha gustado tanto tanto tanto lo que me has hecho, que de alguna manera tengo que devolvértelo, y que mejor manera que recordándote lo buena amiga y mejor persona que eres.

Mari te quiero mucho, y pasen los años que pasen, y de las vueltas que de la vida, sabes que cualquier día a cualquier hora, me tienes a un toque de teléfono, y que si en algún momento me entero que lo necesitas y no lo haces, no te lo perdonaré.
Espero que me permitas el lujo de compartir mi vida contigo.

Te quiero.